Ginkgo
Biloba.- Es vasoprotector y capilarotropo: aumenta la resistencia
capilar, disminuyendo la permeabilidad. Es Venotónico: aumenta
el tono venoso y atenúa el espasmo de las venas, reforzando
la motricidad venosa. Es vasodilatador a nivel arterial por su acción
miotropa espasmolítica sobre la fibra muscular lisa de la media,
aumentando la presión de perfusion. Es un antiagregante plaquetario,
activa la síntesis de prostaciclina, disminuyendo la viscosidad
sanguínea y la síntesis de tromboxano. Aumenta la oxigenación
cerebral y es neurotrófico por su contenido de terpenos. Neutraliza
radicales libres por sus principio polifenólicos. Tiene acción
neuroprotectora.
Por
lo cual el Ginkgo solo o combinado está indicado en los casos
de: Insuficiencia vascular cerebral, tanto funcionales, como de comportamiento
(disminución de la conciencia, desorientación, agresividad,
incoherencia, angustia). Prevención del parkinsonismo. Recuperación
de neuropatías. Oliguria. Síndrome premenstrual. Prostatitis.
Insuficiencias venosas de miembros inferiores. Hemorroides. Claudicación
intermitente. Microangiopatías, retinopatías diabéticas.
Uveítis. Prevención de tromboembolismos. Recuperación
post-infarto de miocardio.
En
la farmacopea tradicional china se utilizaban las hojas de Ginkgo
biloba para activar las facultades mentales. Hoy en día, se
fabrica, tanto en Europa como en Asia, un extracto de esas mismas
hojas para el tratamiento de los problemas circulatorios, cardíacos
y visuales. Varios estudios clínicos han demostrado que este
extracto puede mejorar la circulación periférica cerebral,
actuando así sobre la memoria reciente y sobre las capacidades
de aprendizaje; in vitro se ha verificado su acción antioxidante
en la protección de las neuronas y la disminución de
la placa senil. Se ha notado asimismo que este producto podía
aliviar ciertas personas que padecen el síndrome acufeno (zumbido
de oídos).
Se
cree que esta actividad farmacológica se debe a un conjunto
complejo de substancias activas: los bioflavonoides, las flavonas,
los ácidos orgánicos y, particularmente, las lactonas
específicas al ginkgo, las ginkgólidas y la bilobalida.
Sin
efectos secundarios en general, se nota, sin embargo, que el ginkgo
puede causar problemas gástricos ligeros en 0,1 % de los casos.
El conjunto de los estudios hechos en los últimos 25 años
y la dilatada historia de la utilización de esta planta por
los seres humanos bastan para probar la inocuidad del Ginkgo biloba.
No obstante, se debe evitar el consumo de este producto en asociación
con los anticoagulantes de síntesis (Warfarina, por ejemplo)