EL
DÉFICIT DE ATENCIÓN Y LA HIPERACTIVIDAD
Muchos
niños tienen una capacidad de concentración limitada.
Incapaces de concentrarse en un trabajo, se aburren constantemente
en las actividades que participan y tratan sin cesar de encontrar
otras fuentes de interés. Puesto que son incapaces de seguir
las reglas sociales de grupo, estos individuos logran raramente buenos
resultados académicos. Basándose en los síntomas
de hiperactividad y de déficit de atención, se pueden
clasificar los niños en hiperactivos, violentos o la combinación
de ambos1.
Un niño
hiperactivo es incapaz de trabajar en un ambiente regido por reglas
sociales aunque tenga la voluntad de someterse. Por otra parte, un
individuo agresivo o violento es apto a evolucionar en un medio reglamentado,
pero rechaza el conformarse a las normas establecidas. Finalmente,
un niño que es a la vez hiperactivo y agresivo carece de voluntad
y capacidad para obedecer a las reglas sociales del medio en el cual
evoluciona. Estas anomalías de conducta son: déficit
de atención (ADD) y déficit de atención ligado
con la hiperactividad (ADHD).
Estos
dos trastornos de comportamiento se observan generalmente en los primeros
años de la vida y, en todo caso, dejan de pasar desapercibidos
cuando el niño comienza sus actividades escolares. Se creía,
sin embargo, que un poco antes o durante la adolescencia, ADD y ADHD
desaparecían, mas se ha establecido ahora que los síntomas
de estos desórdenes de comportamiento pueden continuar en la
edad adulta. ADD y ADHD afectan de 3% a 6% de los niños2.
LOS
MECANISMOS DE ADD/ADH
La causa
exacta de ADD/ADHD no es aun conocida aunque las comunidades médica
y científica trabajan constantemente para descubrirla. ADD/ADHD
es multidimensional de tal manera que muchos factores actúan
en interacción para causar estos trastornos de comportamiento.
Recientes estudios sugieren una relación entre las anomalías
en los neurotransmisores monoamina cognitivos y los trastornos de
comportamiento asociados a problemas psiquiátricos. Estos trastornos
cognitivos y de comportamiento pueden ser causados por un problema
de la neurotrasmisión dopaminérgica y adrenérgica,
por una lesión cerebral y por un desequilibrio en la secreción
o en la captura de los neurotransmisores.
Las
mutaciones de los receptores a-2C adrenérgicos3 o de los receptores
D4R dopaminérgicos4 pueden contribuir a la aparición
de ADD y ADHD. Otras hipótesis apuntan que el consumo de tabaco5
y de alcohol6 durante la gestación, así como un traumatismo
craneal en el infante, están considerados como las causas probables
de estos trastornos psiquiátricos. La deficiencia nutritiva
en el periodo prenatal puede también ser responsable del ADD
más tarde en el infante. Los estudios han demostrado que existe
una deficiencia en ácidos grasos esenciales y trazas de minerales
en los pacientes que sufren del déficit de atención
e hiperactividad12,13.
LA
TERAPIA CONVENCIONAL
Puesto
que no son conocidas las causas exactas de estos trastornos de comportamiento,
la terapia actual está lejos de ser satisfactoria. Los medicamentos
utilizados por la mayoría de pacientes son los psicoestimulantes
que ya han demostrado su eficacia a corto término. Sin embargo,
no se conocen sus efectos y beneficios a largo plazo7. Estos medicamentos
deben ser probados durante un largo periodo para poder sacar conclusiones
convincentes, pero se corre el riesgo de crear hábito. Por
otra parte, muchos de estos estimulantes provocan efectos secundarios
graves, como la falta de apetito que genera una pérdida de
peso, el insomnio, el dolor de cabeza, las lesiones hepáticas
y los tics nerviosos.
Los
inhibitorios de la serotonina por captura de ésta son eficaces
en ciertos pacientes pero también en éstos se observan
efectos secundarios significativos, como dolores de cabeza, tensión
nerviosa, ansiedad, insomnio, nauseas, diarrea, etc.8
EL
ENFOQUE NUTRITIVO
Es conocido
que un régimen alimenticio que aporta las macromoléculas
y moléculas de un modo equilibrado es esencial para el buen
funcionamiento del organismo. Estos nutrimientos son los componentes
de las membranas celulares. Los ácidos grasos esenciales participan
a la producción de moléculas mensajeras, responsables
de la acción de numerosas hormonas y enzimas y tienen un papel
vital en la comunicación intercelular. Los ácidos grasos
son necesarios al funcionamiento propio de todas las células.
Recientemente, la importancia de los ácidos grasos esenciales
ha sido reconocida por su papel en el crecimiento y la fisiología
óptima del cerebro.
Puesto
que ha sido probada la relación con la obesidad y las afecciones
cardíacas de un consumo importante de ácidos grasos
saturados, las poblaciones norteamericanas han adoptado regímenes
bajos en grasas. Esta baja en el consumo de grasas alimenticias puede
causar una deficiencia en ácidos grasos esenciales. Otro factor
que contribuye a un alto consumo de lípidos y modifica las
costumbres alimentarias tradicionales es el de los establecimientos
denominados fast food, que no ofrecen una alimentación equilibrada
desde el punto de vista nutritivo.
La fórmula
NUTRICIÓN CEREBRAL EFA+ JUNIOR ha sido desarrollada para las
personas que padecen de ADD/ADHD. Se compone de ácidos grasos
esenciales, minerales, vitaminas y un extracto de hierba que ayuda
al funcionamiento óptimo de ciertas funciones cerebrales como
el aprendizaje y la memoria.
LAS
ACCIONES Y LOS BENEFICIOS DE CADA INGREDIENTE DE LA FÓRMULA
NUTRICIÓN CEREBRAL EFA+ JUNIOR ESTÁN RESUMIDOS A CONTINUACIÓN:
Aceite
de pescado a alto índice de ADH
Es una
fuente rica en ácidos grasos esenciales, particularmente de
Omega-3, del ácido eicosapentanóico (AEP) y del ácido
docosahexanóico (ADH). El aceite de pescado a alto índice
de ADH es tratado especialmente con el fin de obtener una concentración
en ADH del orden de 40%.
El ADH
es un ácido graso poliinsaturado, localizado principalmente
en el cerebro y en las células de la retina. Ha sido reconocido
como esencial para el buen desarrollo del cerebro del infante así
como para la función retiniana.
Estudios
en niños de las clases de párvulos han demostrado la
importancia que tiene para el aprendizaje un régimen basado
en ADH9. Por ello, podemos suponer que un régimen alimentario
rico en ADH puede mejorar el aprendizaje estimulando una alta producción
de acetilcolina a nivel del hipocampo que es una región del
cerebro implicada en los mecanismos de aprendizaje y de la memoria.
AEP
es también un componente de las paredes celulares y un substrato
para las enzimas implicadas en la producción de prostaglandinas.
Éstas son esenciales para la regulación de un flujo
sanguíneo normal en los diferentes órganos10. El aceite
de pescado que proporciona tanto el ADH como el AEP, ayuda de esta
manera al buen funcionamiento del cerebro.
Muchos
fabricantes utilizan el aceite de fungal como fuente de ADH; sin embargo,
es un producto caro que no contiene AEP. Varios estudios han demostrado
que utilizar solamente el ADH es inútil, ya que, en el organismo,
una buena parte será convertida en AEP en proporciones significativas11.
Esta información nos sugiere que el organismo necesita tanto
el ADH como el AEP para un buen metabolismo del cerebro.
Aceite
de borraja
Es la
fuente más abundante de ácido gama linolénico
(AGL) que es el ácido graso esencial Omega-6. El AGL es un
importante componente de las membranas celulares y es metabolizado
en ácido dihomo gama linolénico (DAGL), un substrato
para las enzimas que producen las prostaglandinas de la serie 1 que
tienen propiedades vasodilatatorias. Estas propiedades facilitan una
buena perfusión de nutrimientos en los tejidos. Las investigaciones
han demostrado que, muy a menudo, los infantes hiperactivos tienen
carencias en ADH y en DAGL 12,13.
Aceite
de lino
Es una
fuente rica en ácido a linolénico (AAL) que es un ácido
graso esencial de la serie Omega-3. Proporciona de 55% a 60% de AAL
que es metabolizado en el organismo en AEP y ADH y es un substrato
para las prostaglandinas de la serie 3. Estudios experimentales han
demostrado que AAL potencializa las funciones de aprendizaje y memoria14,15.
Se cree que esta estimulación de ciertas funciones del cerebro
por AAL es debida a su conversión en ADH que, como es sabido,
produce un efecto benéfico en las células cerebrales.
Fosfatidilcolina
Es una
componente de todas las células del organismo. Es también
una fuente de colina que es la substancia que inicia el proceso para
sintetizar la acetilcolina (ACh). La acetilcolina es un neurotransmisor
implicado en las funciones del aprendizaje y de la memoria. Diversos
estudios han demostrado que un suplemento de fosfatidilcolina favorece
las funciones del aprendizaje y de la memoria16.
Extracto
de Ashwagandha (Witania somnífera)
Se ha
utilizado en India como tonificante desde hace más de 2000
años17, aunque se desconocen los mecanismos exactos de su acción.
Recientes estudios de laboratorio han demostrado que el extracto de
Ashwagandha estimula la producción cerebral de ACh18. Se conoce,
pues, la implicación del ACh en las funciones del aprendizaje
y de la memoria. Por ello, si se modulan las concentraciones de Ach,
el extracto de Ashwagandha puede asegurar el equilibrio de las funciones
del cerebro, especialmente las del aprendizaje y la memoria. Otros
estudios de laboratorio han asimismo demostrado que este extracto
aumenta la resistencia física además de tener propiedades
anti-estrés19.
Los
minerales (el sulfato de zinc y el óxido de magnesio)
Diversos
estudios han demostrado que los infantes que sufren de ADD/ADHD padecen
de una carencia en minerales tales como el zinc y el magnesio20,21.
Otras investigaciones experimentales han revelado una asociación
entre una deficiencia en zinc y la hiperactividad vinculada con el
déficit de atención22,23.
El zinc
y el magnesio son importantes factores asociados con las enzimas responsables
del metabolismo de los ácidos grasos esenciales24. La carencia
de ambos parece apuntar a una deficiencia en ácidos grasos.
Ello puede explicar el bajo índice de ácidos grasos
esenciales observada en los individuos padeciendo de ADHD. La incorporación
de zinc y de magnesio en la fórmula NUTRICIÓN CEREBRAL
EFA+ JUNIOR, ayuda a normalizar la actividad de las enzimas metabolizando
los ácidos grasos esenciales. Estos minerales actúan
de manera sinérgica con los ácidos grasos esenciales
de la fórmula.
Ácido
fólico e hidrocloruro de piridoxina
Pertenecen
al grupo de vitaminas B y son indispensables para el crecimiento y
desarrollo normal del sistema nervioso central. Diversos estudios
han demostrado que las deficiencias en ácido fólico
y en piridoxina pueden interferir con el proceso del aprendizaje 25,26,27.
DOSIS
SUGERIDA
Tómense
1 a 2 cápsulas dos veces al día.
PRECAUCIONES
No se
han observado efectos secundarios graves. Alguna rara vez se pueden
producir diarreas, calambres abdominales y edema. Estos síntomas
no necesitan una interrupción de la absorción del suplemento
sino, más bien, ajustar la dosis. La fórmula NUTRICIÓN
CEREBRAL EFA+ JUNIOR, es segura y no comporta contraindicaciones.
Sin embargo, en los casos de alergia o hipersensibilidad conocidas
con alguno de sus componentes, este producto no debe ser utilizado.
Guárdese
este producto fuera del alcance de los niños.
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