La osteoartritis,
también conocida como la artritis degenerativa, es la forma
más común de artritis y afecta a decenas de millones
de personas en el mundo. En los puros EE. UU. afecta a más
de 16 millones de Americanos. Desde el punto de vista de la medicina
convencional no tiene causa conocida, ni tratamiento efectivo. Se
hace más común conforme avanza la edad. La inflamación,
aunque está presente hasta cierto grado, no parece ser la
principal causa del daño articular.
Así
como sucede con la mayoría de las enfermedades degenerativas,
todo lo que podemos alguna vez esperar - desde el mismo punto de vista
de la medicina convencional - es cubrir o enmascarar los síntomas
del dolor con analgésicos. Generalmente, estos fármacos
están dentro de la familia de los medicamentos conocidos como
antiinflamatorios no esteroides.
La osteoartritis
es una de las principales causas de invalidez en la población
adulta en algunas partes del mundo y generalmente afecta las articulaciones
que soportan el peso, como las rodillas y las caderas, pero también
casi siempre afecta las articulaciones de los dedos de las manos,
especialmente las articulaciones terminales y la columna vertebral
desde el cuello hasta el sacro. Limita severamente la felicidad y
la productividad de los individuos afligidos con ella.
La osteoartritis
empieza muy sutilmente con rigidez matutina, pero puede llevarnos
a una artritis severa, dolor, debilidad e inclusive hasta el reemplazo
de las articulaciones por una prótesis, en algunos casos. También
hay problemas difíciles con relación a la elección
de los medicamentos analgésicos que usamos, porque seguramente
con el tiempo, la enfermedad empeorará. Casi todos sabemos
que los medicamentos antiinflamatorios no esteroides ayudan temporalmente
al dolor, nada más. De hecho, hay estudios que demuestran que
el efecto del alivio del dolor es superior en las primeras semanas
del tratamiento y luego gradualmente se disipa. Esto lleva frecuentemente
a la gente a tratar el uso de otros medicamentos analgésicos
y a desperdiciar dinero valorando muchos tipos de medicamentos antiinflamatorios
no esteroides y otros fármacos analgésicos. Pero, generalmente
cuando un medicamento no ayuda, otros tampoco. Al final de cuentas,
todos perderán su efectividad gradualmente.
En realidad
los medicamentos antiinflamatorios no esteroides empeoran a la osteoartritis.
Realmente aceleran el deterioro del cartílago (Newman NM, Ling
RSM, Acetabular bone destruction related to non-steroideal anti-inflammatory
drugs on chrondrocyte metabolism in vitro and in vivo, Am J Med 83
(Suppl. 5A): 29-34, 1987). Y no sólo puede el uso de los fármacos
empeorar el metabolismo subyacente básico de la osteoartritis,
sino que tienen otros efectos adversos. Pueden causar náuseas,
ocasionalmente pueden dañar al hígado y hasta pueden
producir hemorragia en el tracto gastrointestinal. Más importantemente,
pueden causar - según algunos investigadores - el síndrome
del intestino permeable, el cual, puede luego llegar a causar sensibilidades
alimenticias y químicas, así como la formación
de autoanticuerpos y el desarrollo de enfermedades autoinmunes (Rogers
Sherry,M.D., Townsend Letter for Doctors & Patients, One of the
best kept secrets in Medicine: osteoarthritis is reparable p. 108,
April 1996). Las enfermedades autoinmunes son un grupo de enfermedades
donde el cuerpo hace anticuerpos para atacar a sus propias células.
Algunas de estas enfermedades son: la esclerosis múltiple,
el lupus, la tiroiditis y muchos otros padecimientos de "origen desconocido
y sin tratamiento efectivo". Así, los peligros de usar medicamentos
antiinflamatorios no esteroides son varios; y lo más probable
es que el paciente no se ponga mejor, ni con el tiempo. De igual forma,
el síndrome del intestino permeable puede perjudicar a la absorción
de los nutrientes.
La buena
noticia es que existe una substancia efectiva y más segura
contra el dolor. Además, no tiene efectos colaterales adversos.
Otra ventaja es que este tratamiento natural no empeora a la osteoartritis
(no deteriora al cartílago). No hay que pasar por alto que
este tratamiento innovador nutricional es más barato. Por otro
lado, esta substancia no es un medicamento sino un alimento y por
último y tal vez lo más importante de todo es que este
tratamiento también invierte realmente a la enfermedad. En
otras palabras, ayuda a restaurar la química apropiada y efectivamente
reconstruye o cura al cartílago osteoartrítico. Esta
substancia se llama sulfato de glucosamina. Es un compuesto que ocurre
en forma natural en el cuerpo.
En un estudio,
vieron que no sólo mejoraron los pacientes con la artritis
sino que no tuvieron efectos colaterales adversos (D'ambrosia ED et
al. Glucosamine sulfate: A controlled clinical investigation in arthrosis,
Pharmatherapeutica 2: 504-8, 1982). De acuerdo a un estudio publicado
en una revista Británica, el sulfato de glucosamina fue tan
efectivo como el ibuprofén en el tratamiento de la osteoartritis
de la rodilla sin los efectos colaterales adversos. El ensayo clínico
fue un estudio randomizado doble ciego en el que se trataron a 200
pacientes hospitalizados y quienes sufrían de osteoartritis
activa de la rodilla. Aunque la mejoría fue más rápido
con el grupo de ibuprofén, en la segunda semana del tratamiento,
ambos grupos tenían mejorías similares. Mientras que
ninguno de los pacientes que tomó el sulfato de glucosamina
reportó efectos colaterales adversos, el 35 % del grupo que
tomó ibuprofén experimentó reacciones adversas,
siendo la más frecuente el malestar gastrointestinal (Osteoarthritis
Cartilage, United Kingdom, 1994, Vol. 2 No. 1).
En otro
estudio, se comparó el efecto del alivio sobre el dolor del
sulfato de glucosamina con el ibuprofén durante 8 semanas.
Y fue tan bueno como el ibuprofén. Francamente mejor porque
después de pocas semanas, el ibuprofén perdió
algo de su efectividad mientras que la glucosamina ganó en
efectividad. La razón es que también empezó la
curación y la mejoría de los cambios degenerativos en
el hueso (Vaz AL, Double blind clinical evaluation of the relative
efficacy of ibuprofen and glucosamine sulfate in the management of
osteoporosis of the knee in outpatients, Curr Med Res Opin 8, 3:145,
1982).
En un gran
estudio clínico abierto conducido por 252 médicos en
varias localidades, más de 1,200 pacientes tomaron el sulfato
de glucosamina por períodos de uno a dos meses. El 95 % completamente
experimentó efectos positivos, los cuales persistieron durante
hasta 3 meses después (Tapadinhas, MJ, Rivera I.C. and Bignarnini
A.A. Oral glucosamine sulfate in the management of arthrosis: report
on a multi-centre open investigation in Portugal. Pharmatherapeutica,
3:157-68, 1982).
En pocas
palabras, el acercamiento nutricional hacia la osteoartritis, según
el Dr. Gaby, tiene éxito en al menos el 75 % de las veces y
como ya lo mencioné, no tiene efectos colaterales adversos.
La terapia nutricional es tan efectiva como los medicamentos convencionales
para el alivio sintomático y es mucho más segura (Gaby
Alan, Nutrition and Healing, Vol. 1, No. 2, September 1994) además
de las ventajas señaladas arriba.
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