Un
aceite vegetal para sus hormonas
Investigaciones científicas han demostrado que los ácidos grasos esenciales
facilitaban grandemente el proceso de formación de la prostaglandinas.
Se cree que el ácido gama-linolénico, o GLA, es el principal responsable
de este efecto farmacológico. Estudios clínicos evidencian la acción
del AGL contra los síntomas de la menopausia: dolor de cabeza, irritabilidad
y cansancio.
Por otra parte, se ha establecido que el GLAL contribuye a regenerar
la mielina cuando es atacada por diversas patologías degenerativas.
Las prostaglandinas (PG), que se forman naturalmente en el organismo
a partir de los ácidos grasos esenciales que consumimos, tienen un
papel específico en la regulación de las hormonas sexuales así como
en la fluidificación de la sangre y la dilatación de los vasos sanguíneos.
Ocurre, sin embargo que, a causa de una alimentación deficiente en
ácidos grasos esenciales, de una enfermedad o simplemente del envejecimiento
normal, el proceso de fabricación de las PG en el organismo es obstaculizado.
Es lo que ocurre principalmente en las mujeres cuando llegan a la
menopausia. Se observa el mismo fenómeno en el desarrollo de las patologías
que atacan la mielina (substancia protectriz que envuelve las fibras
nerviosas) como la esclerosis en placas o ciertas formas de diabetes.